Despertares
Y de repente un día empiezas a perseguir a las niñas que antes no dejabas jugar.
Thom Yorke empieza a hacer sentido y deja de ser un pendejo pretencioso que sólo es famoso porque a un DJ se le ocurrió poner Creed en el mapa.
Cambiaste los balones de fútbol por cuerdas para quitarle los calzones a las niñas usando notas, en vez de palabras.
Aceptas que Nirvana ni siquiera te gusta y que no te podría importar menos si se suicidó Cobain o no.
Te quedan los Ramones que te llevaron a The Clash. Que al mismo tiempo te regalaron Rancid.
Se te olvidó que los cuadernos son para hacer tarea también. Tú sólo le escribes a ella.
De golpe descubres que hay razones suficientes para viajar 800 kilómetros al norte.
Las mismas razones por las que te dejaron de dar miedo palabras como “siempre” y "nunca".
Y por las que empezaste a utilizar “mía”, con presunción descarada.
Te urge que las luces de la ciudad hagan más grandes porque eso significa que ella está más cerca.
Cambias todos tus tazos de Pokemón por que esos ojos tan grandes sean para verte mejor. A ti.
Tres metros sobre el cielo suena estúpido el día que conoces humanos como ella. Que te hace sentir a diez mil.
Diez miel.
Miel. Sí ¿Y qué?
Existen lugares que lo único que tienen de bueno son las personas.
Existen otros que sólo se rescatan los Doritos azules y una sonrisa.
Una sonrisa que dibuja la tuya.
Te mueres de miedo estando con ella. ¿Cómo chingados alguien tan chiquita te puede hacer sentir cosas más grandes de las que crees que existen?
Te rindes y te dejas caer.
Igual si no es ella la que se encarga de que no te desarmes mordiendo el polvo, vale la pena sentir el aire en tu cara en descenso.
Si al final vas a escribir decadencia, escríbelo en letras profundas. En letra cursiva. Con un pinche Sharpie en la cara de todos tus amigos borrachos.
Y escúchala hablar. Déjala escribir. Piérdete con ella en el lugar que decida.
No sólo te pierdas con ella, escóndete de las que no lo sean.
Igual ¿Para qué quieres que te encuentre alguien más?
Tómate de fondo todos los cócteles de hormonas que puedas mientras tu espalda siga fuerte.
Siente sus cachetes en tu pecho cuando se queda dormida.
Ve con ella y no la dejes.
Hoy no salgas con tus amigos. Llévale una pizza y dos películas de niñas. Igual a ti también te gustan.
Haz lo que quieras pero pierde tu vuelo de regreso y quédate con ella.
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